Actualmente, las fuentes de información se han multiplicado exponencialmente, bombardeando diariamente nuestros sentidos.
De ahí nace, por un lado, la necesidad de formar en el correcto uso de las nuevas tecnologías que se ponen a nuestro alcance y se convierten en una herramienta de comunicación excelente, revolucionando el control de la información (se ha popularizado) y el tiempo en qué está disponible (podemos acceder a la nueva información en tiempo real y consultar la ya emitida con anterioridad).
Es fácil quedar apresado ante la gran cantidad de información al alcance de la persona y perderse en un laberinto interminable. Por este otro motivo, es necesario madurar la capacidad de discernir la utilidad, la veracidad y la objetividad de la información accesible, sin olvidar en ningún momento que, al igual que en la vida real, existe, en muchos casos, intencionalidad.
El grupo más vulnerable a esta situación, y objeto primordial de estas necesidades, son los individuos más pequeños. Desde muy temprana edad quedan expuestos a la televisión, en muchas ocasiones sin ningún tipo de control sobre la información que reciben. Aunque existe un código de autorregulación de contenidos en horario de protección infantil, éste resulta vulnerado o en ocasiones es insuficiente. Es el adulto responsable del menor el que debe filtrar esa información y educar al menor para ser crítico con los contenidos que recibe.
Ésto se complica con el acceso a internet, donde no existe ningún tipo de código regulador de contenidos ni horarios protegidos. La única manera de regular el acceso a la información por parte del menor es instalando programas de control parental e, igual que en el caso anterior, educar al menor para ser crítico con los contenidos que recibe.
La dificultad de este último punto radica en que, en muchas ocasiones, el menor tiene mayor conocimiento sobre el uso de las herramientas tecnológicas que el adulto que tiene el deber de controlarlo, pudiendo moverse libremente por la red.
Enseñamos al menor que debe desconfiar de los desconocidos, que no ha de creer todo lo que le dicen, que debe tomar unas conductas que le permitirán desenvolverse en la vida. De igual modo debemos hacer en internet, puesto que detrás de una página web, o de un perfil de red social hay personas de carne y hueso.

Buenas!
ResponderEliminarInteresante y clarisimo articulo sobre el acceso a la informacion en la red por parte de los menores.
Comentar sobre la falta de formacion de los adultos a estas nuevas tecnologias, ya sea en el ambito privado como en el escolar. Tal y como dice Ric, los menores en muchas ocasiones saben mas que los adultos. Si el acceso a la informacion con las nuevas tecnologias es un hecho, y el que nuestros menores ya crezcan con ello, por que no hay mas formacion a los adultos? o es que estos rechazan saber mas o simplemente pasan? La educacion, como todo, evoluciona, por ello, no nos estanquemos e intentemos saber mas sobre a lo que nuestros menores estan expuestos y sus consecuencias.
Alicia
Hola me parece que esta muy exlpicado y muy trabajado y la verdad es que tienes razón en todo lo que dices.
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