domingo, 18 de diciembre de 2011

CANCIÓN PARA MI MAESTRA

Hace tiempo, la encontré a usted, Maestra.
La encontré a usted y a su mundo
de bancos, de tinteros, de pizarras y de guardapolvos blancos.
-Buenos días- nos decía usted cada mañana.
Ahí, puesta en pie, entre dos fotografías y un crucifijo,
nos hacías rezar, nos hacías cantar,
y nos devolvías los buenos días 
y de propina un beso en la mejilla.

Pero lo que usted nunca supo, Maestra
es que mientras quería usted
que yo me aprendiera la tabla de multiplicar,
mis ojos la iban arañando esas rodillas
que usted púdicamente apretaba y apretaba.
Pero sabe usted? un número para mí nunca valió
lo que vale un pedacito de carne rosada.

Y a pesar de que usted me hacía ir cada día a la iglesia.
Y a pesar de que usted me robaba mi regaliz.
Aquel fue un mundo pequeño y maravilloso.
Aquel fue un mundo de lapizeros de colores,
con los que usted pintaba cosas
que sólo usted podía borrar.

Porqué sólo usted, rodeada de curas,
le dio amor, sentido y mucha ternura
a ese mundo que se levanta a cuatro palmos del suelo
y que se llama niño.

Es por eso que hoy, después de tanto tiempo,
para usted, y también para sus niños,
yo quisiera pedir que de sus ojos
siga naciendo aquella paz azul
que nos hizo un poco más dulce la escuela.
Y que no se le haga nunca un nudo en la garganta
por pensar qué habrá sido de nosotros.
Porqué usted nunca supo Maestra,
que el mundo es sólo mundo, el hombre es sólo hombre,
y que es muy diferente el perfume que usted desprendía
y lo que nos ha tocado respirar en la calle.

Traducción de: Serrat, JM (1973). Canço per a la meva mestra. En Serrat, JM. Per al meu amic. Barcelona. Edigsa

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